Monica Fernandez de Bejar
Dibujo desde niña. Imposible recordarme sin papel y lápiz en las manos.
Viajé mucho desde siempre. La libreta de hoja blanca se convirtió desde entonces en una especie de apéndice. La observación, en una actividad constante, la síntesis y combinación de formas y color en una vocación esencial y más tarde en
una profesión -de profesar-. La vocación por la línea y la profesión del trazo.
También, la relación de mis imágenes con la palabra y las ideas.
Todas pertenecen a Mundopropio, ya sean o asemejen islas, sistemas, mecanismos, construcciones, observatorios, peces o embarcaciones y aparezcan quietas, suspendidas o en movimiento. Responden a códigos que conforman ya un léxico destinado a comunicarse. Un cierto orden.
Digamos que, por qué no, todos contribuyen a la feliz identidad de la línea.
Bienvenidos a la fiesta.
Mónica Fernández de Béjar