Miguel Marina Cobo
Día a día paso por los mismos sitios. Las mismas calles, los mismos edifi cios, comercios, casas. La arquitectura que me rodea hace un tiempo podría haberme pasado inadvertida. A primera vista no puede decirse que sea bella. Incluso parece fría. Pero en sus colores, su luz y sus sombras encuentro ahora el rastro de esa humanidad que la habita y que permanece oculta cuando no se mira con suficiente atención. Por un lado está esa sensación de vida; por otro, miro y veo algo muy lejano que permanece estático, como congelado.
Mi obra se centra en la representación de ese entorno urbano y el espacio arquitectónico desde un lenguaje pictórico. El proceso de la obra es un
punto crucial en mi investigación y en las pinturas queda latente a propósito.
También el paso del tiempo juega un papel importante. Por un lado, los motivos fotografiados de los que parto parecen estar suspendidos en cierta
atemporalidad; apenas contienen referentes que permitan inscribirlos en una época determinada. Por otro, la ausencia de fi guras redunda en ese efecto. Sin embargo, esta aparente falta de referente temporal es el modo con el que busco
expresar en mi pintura la vida y ese rastro de humanidad oculto que percibo en las formas y construcciones de los espacios cotidianos.
