Jeronimo Maya
La fe de Jerónimo Maya en el universo que cada uno de sus lienzos postula tiene unos fundamentos tan sólidos que deberíamos pensar su trabajo como los
tramos laboriosos de una escala, como los pasos de un accésit, en cuya marcha hacia su sino no son ajenos incluso algunos impulsos sobrenaturales. Hay una suerte de mística particular, de rito heterodoxo, que el artista nos muestra y nos esconde a la vez, pero nos guía a las formas y manchas e inspira la construcción de sus fantásticas representaciones. Nada más alejado de aquello que se fabrica para el consumo de aquello que se pergeña para la decoración o de lo que intenta subirse al rugiente motor de lo que está de moda.
Marcos-Ricardo Barnatán