Esta pieza Golfo de México y Caribe surge un poco mágicamente como continuación de Mare Nostrum, serie sobre el Mar Mediterráneo que comienzo en 2008. La idea es “retratar” el mar como ente existente por sí mismo, desvinculándolo de los países ribereños que en estas obras desaparecen. El mar surge así como ser vivo independiente, como ecosistema en el que también se desarrollan la historia y las culturas humanas. Al trabajar sobre el Mediterráneo y nuestra historia que en él se “cocina” me resultó enseguida evidente un movimiento espacio-temporal de derecha-izquierda o Este-Oeste en el desarrollo y expansión de las diversas culturas. Observé también que el Mar Mediterráneo tiene su única salida tras un pronunciado “embudo” en el estrecho de Gibraltar y que ese movimiento en la historia de este a oeste se comportó como cualquier fl ujo o fl uido que, presionado hacia una salida estrecha, produce el efecto físico de un “chorro”: la presión a través del estrecho lanza este fl uido de la historia con fuerza, lejos y hacia el Oeste… estamos a fi nales del siglo XV: ¿A donde llega el chorro? Pues curiosamente a estos mares reproducidos en esta obra llega en 1492 Cristóbal Colón en una expedición financiada por la entidad dominante en esa época en el lado occidental del Mare Nostrum. Esta obra es pues la continuación natural de aquella e ilustra esta “cazuela” cerrada al oeste, norte y sur por las costas atlántico-americanas del Golfo de México y el Mar Caribe y por el este por el rosario de islas que cierran esta plataforma marítima. Es un escenario al que se asoman las tres Américas, conocido a veces como el Mediterráneo Americano y en cuyas formas podemos buscar los secretos y oscuras razones que determinan las historia “cocinada” en ella, por encima de la influencia de estos animalitos tan frágiles y desvalidos pero tan potentes y peligrosos a la vez que somos nosotros.
Jælius Aguirre 2011/2012
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